Arthur Lee y diez más: Segunda parte

La primera parte, acá

Quizá el nulo éxito de Forever Changes sea atribuible a que su lanzamiento coincidió con Sgt Pepper’s, Pet Sounds y Aftermath. A pesar de que hoy se lo considera un álbum emblemático para entender el pop psicodélico, la revista Rolling Stone tampoco advirtió en su momento la relevancia del álbum, pues dijo que “en la búsqueda de la originalidad, Arthur Lee tiene problemas en darle continuidad a las canciones. The red telephone es un ejemplo de ello.” En su ranking de los 500 álbumes más grandes de la historia, Forever Changes ocupa el puesto N°40: incluso The Eagles están mejor posicionados.

Forever Changes no es un álbum conceptual. Parece haber cierto concepto en cuanto a la música, pero eso no es suficiente para considerarlo como un todo coherente. En cuanto a las letras, éstas reflejan el carácter ermitaño de Lee, aunque no sólo eso; pasajes crípticos que se entremezclan con imágenes de un futuro poco promisorio y el desgano producido por la vida moderna. Incluso cierto tono milenarista es evocado en sus letras. De alguna manera, Arthur Lee sabía que el verano del amor estaba agotándose y que el porvenir era por demás oscuro.

By the time that I’m through singing
The bells from the schools of wars will be ringing
More confusions, blood transfusions
The news today will be the movies for tomorrow

A house is not a motel

El predominio de las guitarras acústicas y de los arreglos orquestales genera una atmósfera en la cual el paso del tiempo parece suspenderse. Once canciones. Cuarenta y dos minutos que parecen durar para siempre. En eso radica su magia: en el poder de abstracción y extravío que es capaz de producir en el oyente.
La característica principal de Forever Changes es que su sonido es en cierta medida atemporal. Sus canciones generan una agradable incomodidad, pues uno no puede evitar notar algo extraño y fuera de lugar en sus melodías, que a pesar de ello parecen recordarnos algo que ya conocemos.

They’re locking them up today
They’re throwing away the key
I wonder who it’ll be tomorrow, you or me?
We’re all normal and we want our freedom

The red telephone

El disco retoma en parte el pop barroco del álbum Da Capo, pero con otro humor: cierto retraimiento hippie y nostalgia asoman en sus melodías cuyas estructuras poco convencionales producen el efecto de una ensoñación bucólica que se interrumpe para pasar a otra más o menos alegre, pero siempre en el humor particular que caracteriza al álbum. Una constante oscilación entre la melancolía y el presentimiento perturbador de que ya se ha fijado nuestra fecha de vencimiento. No obstante, el álbum se despide con un mensaje esperanzador en su última canción. Porque, ante todo, Arthur Lee era un optimista de la música.

This is the time and life that I am living
And I’ll face each day with a smile
For the time that I’ve been given’s such a little while
And the things that I must do consist of more than style
There’ll be time for you to start all over

You set the scene

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Acerca de @splendidmendax

We're all normal and we want our freedom

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