El sonido de Chespirito

chaparronpianista
El mayor legado de Chespirito es una serie de 25 años con excelentes guiones y actuaciones. Ambos aspectos son justamente alabados. Pongamos nuestra atención ahora en una arista que todos percibimos, pero de la que no se habla: el trabajo sonoro.

Desde el principio, en la serie original de 1970-73, la música es inusual y llamativa. Esto no puede ser casual, porque es algo que se mantuvo durante toda la serie. Pero es claro que no había un departamento de música original, sino que se recurría a bibliotecas. Se usaban dos fuentes principales: bandas de sonido de películas americanas y discos de músicas raras.

El uso de temas “para arriba” puede responder a que el programa es cómico, o tal vez al “efecto Frolic“, mediante el que se puede evitar que el público se tome demasiado en serio lo que está viendo. Esto libera al guionista (el mismo Chespirito) del miedo de perder al público si usa temas delicados o finales negros. Y, como algunas de las temáticas usadas pueden muy fácilmente tomarse para el drama, usar música “ligera” es un recurso muy útil.

Cuando la serie original de sketches se dividió en dos programas de media hora, El Chavo y El Chapulín Colorado, ambos adquirieron temas de Jean-Jacques Perrey. Perrey es uno de los pioneros de la música electrónica, y hacía (hace todavía) discos con el Moog. Su música es característicamente alegre y dicharachera. De su repertorio, The Elephant Never Forgets fue para siempre la cortina del Chavo, y Baroque Hoedown la del Chapulín.

(Cabe mencionar que la versión de Baroque Hoedown usada fue la del Electrical Parade de Disneyland. Un día Perrey fue a Disney y se encontró con que en el desfile usaban su canción sin que él se hubiera enterado. Muchos años después, en 2009, cayó en la cuenta de que durante cuatro décadas un tema suyo había sido usado sin permiso en los programas de Chespirito, y demandó a Televisa.)

También se insertaban músicas incidentales para ayudar a crear climas. Podían venir de cualquier parte. Por ejemplo, la música que sonaba en cada aparición del Chapulín Colorado es la que se escucha en la escena de Los diez mandamientos en la que los hebreos cruzan el Mar Rojo recién partido. La que acompaña los encuentros entre el Profesor Jirafales y Doña Florinda, en cambio, parece ser de algún disco de canciones de stock (aunque, al titularse Opening Title, tal vez sea de alguna película también). Y también llegaron a usar discos de Les Luthiers, en esa época muy nuevos, como Miss Lilly Higgins Sings Shimmy in Mississippi’s Spring.

El tratamiento sonoro, sin embargo, no se limita a la música. Los programas de Chespirito históricamente se grababan como chorizos: todos los programas de un mes en una semana. Como en ese momento las normas televisivas dictaban que debían insertarse risas grabadas, era necesario un proceso de posproducción sonora. Durante diez años se usaron las mismas risas, fácilmente identificables e individualizables al mirar los programas. Pero también se agregaron toques ligeros. Detalles como el sonido de una campana cada vez que un personaje recibía un golpe. Este autor supone que es también para aligerar el impacto. Es un toque de artificialidad, cuando fácilmente podía insertarse el sonido de un golpe para hacerlo más realista. Pero no, Chespirito eligió una campana, que además remite al boxeo.

Cuando las dos series separadas terminaron y se volvió al formato de un programa de sketches de una hora, cada personaje adquirió rápidamente una cortina distintiva. De este modo:

Para la serie en sí se usó una versión de un tema original de Chespirito, titulado El Chapulín Colorado, de la época en la que Chespirito vio que las canciones eran buen negocio e hizo cantar innecesariamente a sus personajes.

En la serie Chespirito de los ’80 y ’90, el cambio más notorio fue la eliminación de las risas grabadas. Debe haber sido una decisión resistida en el entorno de Chespirito. Iba contra los cánones del humor televisivo, en el que era necesario que el público se sintiera “acompañado”, y se le proveyera de las risas que lo rodeaban en el cine o en el teatro. De este modo, en la televisión y en los autocines el material humorístico venía con las risas ya incluidas. Y, de paso, se informaba al público cuándo debía reír.

Chespirito decidió que eso no estaba bien y empezó a informar en las aperturas que “como una forma de respeto al público, este programa no tiene risas grabadas”. Este autor recuerda programas que tenían el anuncio y también las risas, tal vez producto de alguna transición.

Sin embargo, eliminar las risas generó un problema. Sin ellas, al no haber ningún ambiente, los chistes quedaban muy chocantes. Se producía un silencio muy conspicuo, que hacía parecer que no había nada gracioso, y era necesario llenar de alguna forma. Lo que se decidió fue usar música incidental, ubicada de tal manera que funcionara como las risas grabadas. Es decir, unos cuantos chistes eran seguidos inmediatamente por el inicio de alguna música, que después se quedaba como fondo.

Este fondo permitía, una vez más, aligerar el contenido, como con Frolic. Sin embargo, resulta muy evidente que este recurso es un reemplazo de las risas grabadas, y termina produciendo un efecto muy similar al de ellas: chiste/reacción. Genera una artificialidad menos efectiva que la de la campana. Es digno de aplauso la búsqueda de eliminar las risas grabadas, sin embargo su reemplazo no fue todo lo satisfactorio que podía haber sido. Este autor supone que nunca le encontraron la vuelta al asunto.

Esto no es más que un pantallazo. El sonido de las distintas series de Chespirito da para explorar, y hacer trabajos detectivescos. Este autor estuvo muchos años para poder dar con las cortinas individuales reseñadas arriba. Y la magia de la red hace que los esfuerzos de distintas personas puedan ser compartidos. Hay algunos canales de YouTube que se dedican a recopilar la música usada en Chespirito. Suelen estar basados en Brasil, y la versión doblada al portugués en muchos casos usa música distinta. Es necesario, entonces, escarbar un poco, pero se pueden encontrar muchas perlas. Y, además, a través de la música de Chespirito se puede descubrir músicos. Sin ir más lejos, fue un placer para este autor haber descubierto a Jean-Jacques Perrey a través de Chespirito.

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