La Cuestión Ge

Me llama mi amiga la rubia, la alta, flaca, Valen, te acordás. Pero sí, si la ves seguro sabés quién es. Me llama al fijo y me dice cualquier cosa, salí con vos. Clac, me corta. Con quién saldrá. Andá a saber. Me llamó después, al otro día, para contarme que con su pareja todo mal, que se estaba viendo con alguien. Que gracias por el aguante, por las dudas, qué se yo, viste. Valen cayó a casa y yo abrí una botella de champán, porque un amante de una amiga se celebra y no se pregunta. Mientras íbamos por la mitad de la botella él la llamó al celu, quién, sí, Ge, como Valen le dice, decile que estás acá, que se porte bien con vos que sos mi amiga eh.

Valen se separó al poco tiempo con más gloria que pena, colgando a su pareja con más pena que gloria. No va que el pobre se le aparece con un chumbo en el living y le hace una escena terrible, llena de desasosiego y locura. Y fue desde entonces que el novio de la Negra lo bautizó El Reno Armado. Y bué, resulta que El Reno Armado, episodio cardiológico mediante, que lo dejó medicado, se toma el buque. Valen queda sola, libre, una sílfide. Con la Negra dedujimos que a los dos minutos de que El Reno Armado se terminara de llevar su bajo y su batería Ge iba a estar en el sillón del living viendo el partido de Estudiantes. Pero no.

Bueno, presentanos a Ge, Valen. Dale. Vamos a tomar una cerveza las tres, lo llamás y que venga. Ge cayó al bar, pero se quedó afuera. Me pareció extraño, pero no dije nada. Salí yo con Valen y la Negra se quedó adentro del bar chamuyándose a un flaco que estaba en la barra mientras en simultáneo le hacía la paja virtual  a cuatro contactos suyos de Face. Me desilusioné al ver a Ge, reconozco. A mi los tipos me gustan lindos, linditos, sí ya sé. Ge era petiso, gordo y pelado. Hola, qué hacés.

Pasa que Ge es casado viste, se está separando, se está buscando un departamento. Qué lindos esos días, hablar todo el tiempo por teléfono, los nervios de querer saber todos los movimientos, la ilusión de que se iban a vivir juntos y que tenían planes de tener un bebé, sí, sí, en serio, él quiere. De repente, un comentario al pasar. Ge tiene en su casa dos mucamas y una cocinera, sabés, él y su esposa trabajan groso, viste, tienen cargos altos, y los dos nenes. Y corté y me sentí mi abuela, no me podía creer a mí misma: éste qué se va a separar. Cómo decirle a un amigo que de un comentario pedorro deducís un escenario. Dudar entre ser honesto con quien querés o disfrutar de su fantasía. Que Ge así como está bien. Que está cómodo con la relación, que está instalado, tiene plata, familia armada, y también te tiene a vos, Valen, tan alta, rubia, tan linda. Tiene todo. Por qué habría de dejar algo de todo lo que tiene. No se va a separar Valen. La está pasando bien con vos, pero es un forro Valen, que deje de mentirte. Valen, vos vivís a la vuelta de su trabajo. Te garcha en el entretiempo, no te das cuenta. Nada que ver, qué me estás diciendo, me quiere y vamos a tener un bebé y vamos a vivir juntos.

Y no va que Ge agarra, se va de su casa y se instala en lo de sus propios padres. Tomó la decisión che, dio el paso. No pude sentirme más infradotada. En fín, debí callarme, siempre hago todo al revés. Está buscando departamento eh. Viste, lo nuestro es re fuerte. No sabés cómo me hace sentir, nunca me sentí así en mi vida. Las estrellas. Pasaron dos semanas, pasó un mes, y Ge no conseguía departamento, qué raro, seguía en lo de sus padres, buscando dónde irse. Tirado en un colchón en el living de los viejos. Dejá que yo le pregunto a un conocido Valen, que tiene un derpa para alquilar, le digo. Y llamé, me podés creer, a ver si conseguía algo. Valen, hablé por lo del derpa, el dueño dice que… qué pasó Valen. Ge agarró y se volvió a su casa. Te dije.

Me alejé, me mandé a guardar un tiempo. No sabía bien qué hacer ni qué decirle. No sé si hacía falta decirle algo, pero con tus amigos vos te comportás como con tus hermanos, querés decirles todo lo que vos ves y ellos no ven, aunque sea una estupidez. Porque ellos, con vos, se comportan igual. Me castigué por no haberme filtrado. La Negra me dice mirá, te banqué con esto de hacerle de Pepe Grillo a Valen, pero hasta acá llego. Y así fue, no la vimos más. No la llamamos más. Lo último que hicimos fue ir a su fiesta de cumpleaños, que estaba llena de todas sus otras amigas tan pero tan chetas que caían a la fiesta cada una con una pilcha de primera marca de regalo;  entre la Negra y yo le habíamos llevado un frasco de mermelada artesanal. Hola, feliz cumpleaños, somos dos pelotudas y además dos pobretonas muertas de hambre. Le hablé creo que tres veces por teléfono en los siguientes tres años. No sabés lo bien que me hace sentir.  Cómo disfruto. Cómo la tiene. Disfrutateló, má sí, no entiendo nada.

Qué sabés de Valen, le digo a la Negra. Nada, me dice. La voy a llamar. Qué hacés Valen, sí, me acuerdo de tu amiga Caro, la ví en el último cumpleaños tuyo que fui, hace como tres años, qué pasó. Ge se curtía a Caro desde la época de la facultad. Así que Valen y su amiga Caro compartían amante, y recién ahora lo sabían. Fue tal la confusión  que me puse a pensar que Ge era un centauro, un fauno griego que las volvía locas, que les hacía qué se yo qué cosas, El Pelado de Oro. Yo rompí varios de mis prejuicios. Ge me parecía tan feo, pero miralo, evidentemente tiene un termo de acero inoxidable. Despechada, dolida por ser la tercera y no la segunda, en lugar de llorar una semana seguida Valen pergenia su obra maestra. Emboscar al Pelado de Oro pero no para decirle que no resistía más ser segunda sino que no podía ser que fuese la tercera. Se consiguió la ayuda de la propia Caro. Caro, encerrada en la cocina de Valen. Valen, que llama al Pelado de Oro y le dice venite a apagar mi fuego, bicho de luz. El desalmado éste, que estaba en el laburo, dijo a sus compañeros voy hasta el quiosco a comprar puchos. Llega Ge, Valen lo recibe. Se lo transa, Ge al palo se saca todo. Esperá que traigo una cosa de la cocina. Vuelve de la cocina con Caro. Él las mira. Soy un monstruo, estoy enfermo. Perdónenme. Ay, cómo me hice la cabeza con esta escenita. Cómo se te ocurrió eso Valen. qué esperabas que hiciera. Ya está. le dimos una lección. No queremos saber más nada de él. Ninguna de las dos.

Parece que por un tiempo Valen y Ge no se vieron, él puso su estudio profesional en un edificio que daba al patio trasero de la casa de Caro, para verla. Caro se separó de su pareja poco después. Y se peleó con Ge. Ge siguió casado, en su casa, con su señora y sus nenes, sus dos mucamas y su cocinera. Ge volvió con Valen, esta vez sí, como segunda. La escalada de posición fue un triunfo para ella.  Cuando la esposa de Ge sufrió un accidente terrible creímos que era la ocasión en la que se iba a ir definitivamente con Valen.  Estoy bien así, me dijo Valen a principios de año. No sabés cómo me hace sentir. Pero que tiene el pelado, tarada.

Hablé la semana pasada con Valen.

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